24 de septiembre de 2012

La problemática situación de los cientistas de la educación

En diversas ocasiones escuché comentar entre docentes de las universidades tanto públicas como privadas, que la demanda de los bachilleres ha bajado en los últimos 5 años en las carreras de Ciencias de la Educación. Si hacemos un recuento estadístico actual de las universidades localizaremos que hay: 7 carreras de Ciencias de la Educación en las Universidades Estatales Publicas y 12 en las Universidades Privadas, siendo un total de 19 carreras, con una matrícula de 400 estudiantes por universidad que hace un promedio de 8.000 inscritos por año. (Guía de Universidades/ Min. Educación y Culturas, 2009). 

Lo delicado del asunto es el empleo de los futuros Cientistas de la Educación cuando no se vislumbran políticas públicas claras del gobierno ni del sector privado sobre el mercado de absorción de profesionales de este rubro. 

El Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA. 2012) ha publicado últimamente una investigación que señala el enorme vacío de ofertas de empleo en la región, por supuesto que involucra nuestro país, sobre profesionales de las Ciencias Sociales. 

El tema de la desocupación de los jóvenes profesionales en nuestro medio es tan preocupante que se corre el riesgo de acrecentar los “ni – ni” (jóvenes que ni trabajan ni estudian. Sin embargo, observamos la propaganda de universidades que ofertan carreras cortas de Ciencias de la Educación a menor tiempo académico, menos materias en la malla curricular, titulación con especialidad y trabajo seguro en el mercado de profesionales, diplomados en ascenso, postgrados y postítulos en maestría para mejorar la calidad de la enseñanza, y otras tentadoras graduaciones por excelencia. 

Lo cierto es que se percibe en nuestro medio menos estudiantes en las carreras de Ciencias de la Educación. Intentaremos aproximarnos a una realidad de las universidades que lanzan redes para captar nuevos estudiantes especialmente en la carrera de Ciencias de la Educación. 

No hay un trabajo serio que articule al estudiante de último semestre con los niveles de Postgrado, la mayoría de las universidades privadas no han actualizado su malla curricular a los tiempos de la comunicación y la información, difiere mucho la población de estudiantes inscritos en los primeros cursos de los últimos semestres, y es abismal la diferencia entre los inscritos y los titulados. 

De lo anotado anteriormente desprendemos que si las universidades privadas y las del sistema universitario público no toman en cuenta estos y otros agravantes vamos a ser testigos en las próximas décadas de carreras ajenas a las ciencias sociales especialmente de Ciencias de La Educación o tendremos una “generación perdida”. 

Nos asiste el derecho como docentes y profesionales de las ciencias sociales orientar la demanda a los tiempos modernos del mercado, la Tecnología (TICs) de un orden virtual, medio ambiente, a la Interculturalidad, a la educación ciudadana, estructuras rurales, (Autonomías) educación de la Investigación social, Municipal, y las iniciativas propias, etc., etc. 

Porque el Estado hasta ahora no ha aportado con ofertas de empleo para los flamantes profesionales. La estructura social y económica del país es tan endeble que no recurre a profesionales de las ciencias sociales y bate palmas por las otras ciencias. Por lo tanto, las universidades deberían enmarcarse en la visión y la misión de la juventud en forman a los futuros profesionales bajo una égida profunda de convicción y vocación. 

José Andrés Rivero Abán 

Sociólogo - Docente

1 comentario:

  1. Muy interesante Lic. Rivero, me sirve para una tarea que tengo, siga así y continué con este emprendimiento... felicidades

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